Viaje a Asia 2025/26: ruta completa de 47 días por 7 destinos

Viaje por Asia 2025/26, como cada año fue un gran viaje. Todo empezó con la intención de pasar fin de año en Bangkok, para tener un fin de año diferente.

A partir de allí fui construyendo el viaje, pero del revés. Fue raro pero salió genial. Aparte de Bangkok, repetí otras dos ciudades más y fui a algunas que tenía muchas ganas y por una cosa o por otra se quedaban siempre en la lista de algún día iré.

Resumen del viaje por Asia en 47 días

Este viaje de 47 días por Asia fue un recorrido intenso y muy variado que combinó grandes mеgaciudades con destinos mucho más tranquilos y auténticos.

Empezando en Shanghái, continué hacia Taipéi y las vibrantes Hong Kong y Macao, donde el contraste entre tradición y modernidad es constante.

Después, el viaje tomó un ritmo más pausado y más encuentros con amigos, en el sudeste asiático,  sobre todo en Hanói y Ho Chi Minh, y adentrándome en Laos con paradas en Luang Prabang y Vientián.

El broche final fue Bangkok, una ciudad caótica, pero fascinante que resume perfectamente la energía del continente.

Países y ciudades visitadas

Empecé el viaje en Shanghái, ya que mi idea principal era hacer China y acabar el fin de año en Bangkok. Pero al ir montándolo, veía que China en un mes que te dan de exención de visado, te obligaba a otro viaje completo a China y se me quedaban otros destinos, sin opción a incluirlos en otro viaje como Taipéi.

Así que deje China para otro año. Aun así no quise perderme Shanghái y utilizarlo como una primera experiencia en China y ver su funcionamiento.

De Shanghái volé a Taipéi, una ciudad que le tenía ganas desde hacía tiempo y a pesar de no ser un destino top, tuve grandes días allá.

Mi siguiente parada fue Hong Kong, con una breve escapada a Macao para después irme a Hanói, a encontrarme con viejos amigos, bueno y algunos nuevos. Ya conocía Hanói pero repetí.

Además, desde Hanói me era fácil ir a Laos. La primera idea era ir en bus, pero encontré una buena oferta en avión de hélices y no salía ya a cuenta el largo trayecto en bus.

Una vez visitado Luang Prabang, el siguiente destino fue Vientian en tren de alta velocidad laosiano. Bien, en realidad es chino, una línea que viene de Kumming hasta Vientian.

De Vientian continúe viaje a Ho Chi Min, ciudad que ya conocía también y preparando el salto a Bangkok, a esperar el fin de año.

En resumen, viaje desde el mar de la China oriental hasta llegar al golfo de Siam.

Mejor momento del año para hacerlo

Yo para viajar a esa zona siempre utilizo el otoño, sin duda una de las mejores épocas para ir, ya han pasado los tifones, el calor no es excesivo todavía. Y a excepción de Shanghái que me recibió a tres grados, el resto del viaje estuvo con unas temperaturas agradables. Eso sí, a medida que bajabas iban subiendo las temperaturas.

Mapa completo del viaje a Asia 2025/26

Países y ciudades visitadas

Por qué empecé en Shanghái

Shanghái era una ciudad que tenía muchísimas ganas de conocer. Quería ver de primera mano cómo ha evolucionado hasta convertirse en uno de los destinos más modernos e impresionantes de Asia.

La ciudad refleja perfectamente la mezcla entre la China más tradicional y el futuro. Templos antiguos, barrios históricos y mercados conviven con algunos de los rascacielos más espectaculares del mundo y un sistema totalmente digitalizado.

Además, este viaje también me sirvió para empezar a entender cómo funciona China realmente: pagos con el móvil, aplicaciones para todo, restricciones de internet y una forma de viajar muy distinta a la del resto de Asia. En cierto modo, Shanghái fue una primera toma de contacto antes de plantearme un futuro viaje más largo por China.

Durante los días que pasé allí recorrí lugares tan conocidos como Lujiazui, Nanjing Road, The Bund o los templos Jing’an, Longhua y el Buda de Jade, que puedes ver mejor en esta guía completa de Shanghái.

También aproveché para subir a algunos de los mejores observatorios de la ciudad y comparar las vistas desde los diferentes rascacielos, algo que explico en este artículo sobre los mejores miradores de Shanghái.

Y si hay algo que descubrí rápido es que viajar por China sin preparación puede ser bastante más complicado de lo que parece. Entre aplicaciones bloqueadas, problemas para pagar y un teléfono que decidió morir nada más llegar, el aterrizaje fue intenso. Lo cuento mejor en este artículo sobre cómo NO preparar tu primer viaje a China y también en esta guía práctica sobre cómo moverse por Shanghái sin Google ni efectivo.

La única pena fue que enfermé durante parte de la estancia y no pude disfrutar la ciudad todo lo que me habría gustado. Aun así, Shanghái me dejó claro que China merecía un viaje propio en el futuro.

Taipéi, una ciudad que me sorprendió más de lo esperado

Sinceramente, Taipéi fue una sorpresa. La primera impresión al llegar desde Shanghái fue pensar que aquella ciudad estaba vacía. No había esa sensación constante de masas, pantallas gigantes y millones de personas moviéndose a todas horas.

Poco a poco te das cuenta de que sí hay vida y bastante ambiente, pero la diferencia con Shanghái es enorme. Taipéi ronda los dos millones de habitantes y eso se nota muchísimo en el ritmo de la ciudad.

Además, es una ciudad muy cómoda para visitar. Puedes recorrer muchas zonas andando y el transporte público, especialmente el metro, funciona de maravilla y te lleva prácticamente a todas las atracciones turísticas importantes. Para una primera toma de contacto con Taiwán me pareció una ciudad facilísima de entender y muy agradable para viajar por libre, algo que explico mejor en esta guía práctica para viajar a Taipéi.

Taipéi no es una ciudad espectacular a primera vista, no tiene el impacto visual de Hong Kong o Shanghái, pero tiene muchísimo que ofrecer. Esa mezcla de comodidad, tranquilidad, buena comida y facilidad para moverte acaba atrapándote poco a poco, hasta el punto de que cuando llega el momento de irte, incluso te da pena dejarla atrás.

Durante los días que pasé allí visité zonas muy distintas entre sí como Wanhua, Taipei 101 o Beitou, además de varios templos y mercados nocturnos, que recopilé en esta guía de qué ver en Taipéi.

Y si algo me encantó de la ciudad fueron las noches. Da igual en qué barrio estuvieras, siempre tenías un night market cerca donde cenar algo. Además, en caso de emergencia, nunca faltaba un Seven Eleven o un Family Mart abierto las 24 horas. Solo alrededor de mi hotel tenía tres Seven Eleven y un Family Mart.

Hong Kong y Macao, dos mundos en pocos días

La siguiente parada del viaje por Asia 2025/26 fue Hong Kong. Y sinceramente, ni la ciudad ni yo estábamos en nuestro mejor momento.

Hong Kong todavía vivía los días posteriores al gran incendio de 2025 en unos bloques residenciales, algo que afectó bastante al ambiente de la ciudad y provocó la suspensión de varios eventos turísticos en señal de luto. Mientras tanto, yo seguía recuperándome del resfriado que arrastraba desde Shanghái, así que aquella parte del viaje terminó siendo mucho más tranquila y lenta de lo que había imaginado.

 

Aun así, Hong Kong sigue teniendo algo especial. Esa mezcla de densidad, rascacielos, mercados, ferris y montañas hace que incluso caminando sin grandes planes la ciudad impresione constantemente. Como además iba con el cuerpo bastante justo y pocos días disponibles, terminé adaptando el viaje a un ritmo mucho más pausado, algo que cuento mejor en este relato sobre viajar a Hong Kong con movilidad reducida y tiempo limitado.

Moverse por la ciudad, eso sí, es increíblemente fácil. Entre el MTR, el Airport Express y la Octopus Card puedes llegar prácticamente a cualquier sitio de forma rápida y barata, algo que explico más en esta guía de transporte en Hong Kong.

Además, elegir bien la zona donde dormir en Hong Kong marca muchísimo la experiencia. Dependiendo del barrio puedes ahorrar muchísimo tiempo en desplazamientos o terminar haciendo trayectos eternos cada día, así que preparé también esta guía sobre dónde alojarse en Hong Kong.

Durante esos días también hice una escapada rápida a Macao, aunque salió bastante torcida. Llovió prácticamente todo el día y fue imposible disfrutar bien de la ciudad o recorrer tranquilamente sus calles y zonas históricas. Aun así, el contraste entre Hong Kong y Macao en tan pocos días resulta curioso: dos lugares muy próximos, pero con ambientes totalmente distintos.

Hanói y el regreso al caos vietnamita

En 2022, la anterior vez que visité Hanói, me fui con una sensación bastante extraña. Todo el mundo hablaba maravillas de la ciudad y, sinceramente, yo esperaba mucho más. De hecho, me había gustado bastante más Ho Chi Minh y cuando lo decía la gente casi no se lo creía.

Por eso decidí incluir Hanói otra vez en este viaje por Asia 2025/26. Quería comprobar si aquella sensación había sido realmente culpa de una mala primera impresión, del cansancio o simplemente de haber entrado al país en un mal momento.

Y la verdad es que esta vez la experiencia fue completamente distinta.

También aproveché para reencontrarme con un amigo de mi pueblo al que había conocido años atrás en Bangkok y que ahora vive en Hanói desde hace tiempo. Gracias a eso terminé viviendo la ciudad de una forma mucho más local y tranquila, lejos de ir simplemente tachando lugares turísticos.

Al final fueron días muy buenos. Disfruté mucho más Hanói, conocimos gente nueva y terminé entendiendo mejor por qué tanta gente conecta tanto con esta ciudad. Ese caos de motos, ruido, comida callejera y vida constante que la primera vez me había saturado, esta vez terminó atrapándome bastante más.

Durante esos días aproveché para volver a recorrer algunos de los lugares más conocidos de la ciudad, como el Lago Hoan Kiem, el Mausoleo de Ho Chi Minh, la Calle del Tren o el Templo de la Literatura, que recopilé en esta guía completa de qué ver en Hanói.

Además, Hanói suele ser la puerta de entrada para muchísima gente que llega a Vietnam y una de las dudas más habituales es cómo ir del aeropuerto al centro. Después de varias llegadas al país terminé utilizando sobre todo el autobús 86, que sigue siendo una de las formas más prácticas y baratas de hacerlo, algo que explico tanto en esta guía para llegar a Hanói desde el aeropuerto como en el artículo específico del autobús 86 de Hanói.

Otro de los motivos para quedarme varios días en Hanói era escaparme por fin a Ninh Binh, algo que no había podido hacer en mi viaje anterior porque en aquella época la exención de visado en Vietnam era solo de 15 días y el tiempo iba mucho más justo.

En esta ocasión pasé allí tres días y me pareció una de las zonas más bonitas y tranquilas del norte de Vietnam. Además, descubrí que se puede disfrutar perfectamente incluso sin hacer rutas demasiado exigentes físicamente, algo que explico mejor en esta guía sobre cómo visitar Ninh Binh con limitaciones físicas.

 

Laos, la parte más tranquila del viaje

Después del ritmo de ciudades como Hong Kong o Hanói, Laos fue la parte más tranquila de todo el viaje. El simple hecho de cruzar la frontera ya hace que el ambiente cambie completamente: menos tráfico, menos ruido y una sensación constante de ir todo mucho más lento.

Y aquí volvió a pasarme algo parecido a lo de Hanói. Todo el mundo habla maravillas de Luang Prabang y bastante mal de Vientián, pero en mi caso terminé disfrutando bastante más la capital.

Luang Prabang me pareció bonita, especialmente por sus templos, el ambiente junto al Mekong y esa mezcla entre ciudad colonial y sudeste asiático tradicional. Pero también tuve bastante mala suerte con el clima. Me llovió prácticamente todos los días excepto uno y eso condicionó bastante la experiencia y las ganas de recorrer la ciudad con calma.

Aun así, entiendo perfectamente por qué tanta gente conecta con Luang Prabang. Tiene un ritmo muy distinto al resto de ciudades del viaje y es probablemente uno de los lugares más relajados de toda esta ruta por Asia.

Sin embargo, donde realmente estuve más cómodo fue en Vientián. Seguramente porque iba sin expectativas y terminé encontrándome una ciudad tranquila, fácil de recorrer y bastante más agradable de lo que esperaba. Después de semanas moviéndome entre grandes ciudades asiáticas, agradecí muchísimo tener unos días sin tanta presión turística ni tanto caos constante.

Además, el trayecto entre Luang Prabang y Vientián en el tren de alta velocidad fue una de las experiencias curiosas del viaje. Aunque oficialmente es el tren de Laos, en realidad se nota muchísimo la presencia e influencia china en toda la infraestructura.

Toda esta parte del recorrido la expliqué más detalladamente en esta ruta por Laos en 10 días, donde cuento cómo organizar el itinerario entre Luang Prabang y Vientián, transportes y sensaciones reales del viaje.

Ho Chi Minh, una ciudad que nunca se detiene

A pesar de todo lo que expliqué más arriba sobre Hanói, Ho Chi Minh sigue siendo mi ciudad favorita de Vietnam.

La primera vez que estuve allí apenas tuve 24 horas y las aproveché al máximo. Recuerdo terminar agotado, pero pasándomelo en grande entre motos, mercados, cafeterías y ese caos constante que parece no detenerse nunca. El problema fue que en aquella época la exención de visado en Vietnam todavía era de solo 15 días y tuve que recortar muchísimo el viaje, así que me fui con la sensación de haber visto demasiado poco.

Por eso en este viaje por Asia 2025/26 tenía claro que quería volver y quitarme esa espina.

Y sinceramente, esta segunda vez confirmó completamente la sensación que ya tuve años atrás. Ho Chi Minh tiene una energía especial. Es una ciudad caótica, ruidosa y a veces agotadora, pero al mismo tiempo tremendamente adictiva. Siempre da la impresión de que está pasando algo en cada esquina.

Durante esos días aproveché para recorrer otra vez lugares como el Mercado Ben Thanh, el Museo de la Guerra, la Oficina Central de Correos o el Palacio de la Reunificación, además de perderme bastante simplemente caminando por la ciudad, algo que recopilé mejor en esta guía de qué ver en Saigón.

También descubrí que una de las mejores formas de entender realmente la ciudad es mezclarse un poco más con su vida cotidiana, probar comida callejera, entrar en cafeterías escondidas o recorrer barrios menos turísticos. Algunas de esas experiencias las reuní en este artículo sobre planes y tours para descubrir Saigón como un local.

Además, Ho Chi Minh sigue siendo uno de los grandes puntos de conexión del sudeste asiático y desde aquí mucha gente continúa viaje hacia Camboya. De hecho, una de las rutas más habituales es cruzar por tierra la frontera de Moc Bai/Bavet, algo sobre lo que preparé esta guía para cruzar de Vietnam a Camboya con consejos y errores a evitar.

Al final, Ho Chi Minh volvió a dejarme la misma sensación que la primera vez: una ciudad imperfecta, intensa y agotadora, pero increíblemente viva.

Bangkok y el final del viaje

Después de muchas semanas moviéndome por Asia, el viaje terminaba finalmente en Bangkok. Y no era un final cualquiera. Desde hacía años tenía el sueño de pasar la Navidad y el fin de año allí, viviendo esas fechas tan lejos de casa y en una ciudad completamente distinta a lo habitual.

En total pasé trece días en Bangkok, aunque esta vez el enfoque fue diferente. Más que visitar la ciudad, fue simplemente vivirla. Bangkok ya era un lugar bastante conocido para mí y gran parte de esos días los dediqué a pasear sin rumbo, quedar con gente, entrar en cafeterías, perderme por centros comerciales o simplemente observar el caos de la ciudad.

Aun así, aproveché también para visitar algunos lugares que todavía tenía pendientes. Uno de ellos fue el enorme Buda de Wat Paknam, que en mi viaje anterior todavía seguía en construcción y que esta vez por fin pude ver terminado.

Bangkok además tiene algo que hace muy fácil quedarse mucho tiempo allí. Siempre encuentras algo abierto, un mercado nocturno, comida callejera o algún barrio distinto por descubrir. Da igual cuántas veces vuelvas, siempre parece quedar algo pendiente. Muchos de esos lugares y visitas los reuní en esta guía práctica de qué ver en Bangkok.

Y evidentemente, una parte importante del viaje era vivir el ambiente de fin de año en la ciudad. Entre los fuegos artificiales, las celebraciones en centros comerciales, las fiestas y el caos del transporte, Bangkok se transforma completamente esos días. Todo lo que aprendí tras vivirlo allí lo recopilé en esta guía para pasar el fin de año en Bangkok.

Además, Bangkok suele ser la puerta de entrada para muchísima gente que viaja al sudeste asiático y una de las rutas más habituales es llegar desde el aeropuerto de Suvarnabhumi hasta la zona de Khaosan Road, algo que expliqué en esta guía sobre cómo ir de Suvarnabhumi a Khaosan Road.

Y como siempre pasa con Bangkok, el viaje terminó dejándome la sensación de que podría haberme quedado mucho más tiempo. Porque más allá de los templos o las visitas turísticas, es una ciudad que acaba formando parte del propio viaje.

Si quieres ver todos los artículos, rutas y consejos que fui publicando sobre la ciudad, puedes encontrarlos en la categoría completa de Bangkok.

Presupuesto real de 47 días en Asia

Este viaje de 47 días por Asia combinó destinos muy baratos como Laos y Vietnam con otros más caros como Hong Kong o Taipei urbano en general.

El gasto varía mucho según el ritmo de viaje, pero el control diario fue bastante estable gracias a combinar transporte público, comida local y alojamientos de gama media-baja.

Aquí tienes el desglose real basado en todos los gastos del viaje, sin estimaciones ni redondeos.

Coste total del viaje

💰 Presupuesto total del viaje: 47 días por el sudeste asiático

ConceptoTotal aproximado
✈️ Vuelos internacionales769 €
✈️ Vuelos internos543,80 €
🏨 Alojamiento1.470 €
🛂 Visados44,84 €
🚕 Transporte local378,50 €
🍜 Comida840,56 €
🎫 Entradas / actividades90 €
🎁 Extras (tabaco, SIM, etc.)164,03 €
✅ TOTAL 47 días4.300,73 €
📊 MEDIA DIARIA91,50 €/día

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Para quién es esta ruta (y para quién no)

Esta ruta de 47 días por Asia es muy completa, pero no es para todo el mundo. Funciona especialmente bien si te gusta viajar con cierta flexibilidad, combinando ciudades grandes con etapas más tranquilas y aceptando que no todo va a salir perfecto en cada tramo.

Es una ruta ideal para quienes quieren una primera visión amplia del sudeste asiático y parte de China en un solo viaje, sin obsesionarse con ver “todo” en cada destino. También encaja bien si te gusta improvisar sobre la marcha y no te importa cambiar planes según el ritmo del viaje, el clima o cómo te vas encontrando físicamente.

En cambio, puede resultar demasiado intensa si buscas un viaje muy relajado, con pocos desplazamientos y mucho tiempo en un solo lugar. También no es la mejor opción si prefieres itinerarios cerrados al milímetro o si los trayectos largos entre países te agotan fácilmente.

Si solo tienes 30 días, esta misma ruta se puede recortar sin perder la esencia, eliminando algunas repeticiones de ciudades y reduciendo el tiempo en los tramos más urbanos para ganar más espacio de descanso y exploración lenta.

Conclusión final

Al final, esta ruta no es tanto un itinerario cerrado como una forma de entender Asia viajando por contraste: ciudades extremas, países tranquilos y cambios constantes de ritmo. Es precisamente esa mezcla lo que hace que el viaje funcione, aunque también lo que puede hacerlo exigente en algunos momentos.

Más que seguirla al pie de la letra, la idea es usarla como base adaptable según el tiempo, la energía y el tipo de viaje que se busque en cada momento.


📌 Si estás organizando un viaje por Asia, te puede ayudar

 

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